Música para ser. Música para los espacios de un Museo. Música que modifica la percepción convencional del tiempo y elimina las fronteras entre el sonido y el espacio artístico. Música que se transforma; se vuelve objeto, instalación, historia de los tiempos, nostalgia automática, canto de los grillos, voces secretas… Música para cambiarnos. De cada quien. Para vivir en ella.

Esta exposición es el resultado de la primera etapa de un ambicioso proyecto de investigación acerca de los alcances de la música contemporánea: sus posibilidades de comunicar, inducir actitudes creativas y sensibles en el público, alterar sus intuiciones. Su conductor es el compositor Eduardo Marturet, quien deslizó su obra e ideas en las ambientaciones de tres artistas que trabajaron para ellas aquí presentan tres ambientaciones transitables, cuyos elementos dominantes han sido desarrollados en la Serie Fibonacci, asumiendo la obra como una libre y metafórica interpretación de los espacios cotidianos de una casa, concedida como Domus Artístico. En el desarrollo de cada una surgieron tres grandes elementos que las caracterizan objetualmente. Se tratan de las frases del dardo lumínico del ``Slash´´ de Rafael Barrios, la doble espiral del ``Doble Cáliz´´ de Jorge Pizzani y la fuerza helicoidal del cristal de Marcos Salazar, que obedecen en sus proporciones a la Sección Aurea y se proyectan a dúo con la espiral continua de la música de Eduardo Marturet, integrándose conceptualmente ante los oídos y la retina del espectador sensibilizado por la doble creatividad, que se hace una sola.


Museo de Arte Contemporáneo de Caracas


Alejandro Rivero, presidente de IBM, y Eduardo Marturet en la apertura.

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