Cuando el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas acogió la idea de reproducir en su sede principal los tres primeros espacios sonoros de Casa Bonita – en ese entonces un experimento de fusión, música ambiental y arte contemporáneo – el proyecto ingresó al reino de las arquitecturas posibles, convirtiéndose en una realidad museográfica. He aquí la historia privada de cómo se desarrolló la idea desde sus inicios hasta su resolución en los espacios del museo.

Desde 1980, cuando participó en ``Música Viva´´ (1), Eduardo Marturet había guardado un largo silencio creativo, componiendo unas pocas obras por encargo y dedicando sus esfuerzos públicos a la conducción de orquestas sinfónicas y a la gerencia cultural. Hace 24 meses, el silencio se rompió y en enero de 1986 se enfrenta de nuevo a los primeros teclados y a los acordes fundamentales, componiendo el primer fragmento de la obra Casa Bonita llevando al público su papel de creador.

El lapso sin componer llevó a Marturet a investigar sobre nuevas sonoridades, emisiones de fuentes concretas y sobre la gama de sonidos no-audibles. Además, reflexionó vivamente sobre el ``espacio de presentación´´ de la obra musical, lo cual lo condujo a proponer una música colocada en otro ámbito, diferente a la sala de conciertos. Marturet propone un suceso privado donde las evoluciones de la obra misma establezcan nuevas formas de relación entre el espectador y el nuevo espacio sensibilizado.

Con la Serie Fibonacci (primera secuencia de números recursivos conocida en las matemáticas europeas e inventadas por Leonardo Fibonacci en el siglo XIII) como parámetro de relación y con los primeros movimientos de Casa Bonita consignados en unos casettes, Eduardo Marturet unifica voluntades con tres artistas de su generación para edificar los primeros espacios sonoros en las salas de Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. Estos tres artistas se compenetraron – en un año de trabajo común muy estimulante – con el proyecto sonoro de Eduardo Marturet. Para él, la relación dialéctica con tres diferentes universos creativos – en la cual los estímulos se cruzaban en ambas direcciones - , lo impuso a componer, en un violento desarrollo, las 24 horas del macroformato de esta primera experiencia de Casa Bonita y los movimientos que la comprenden.

1. Musica Viva. Conformado por Eduardo Marturet en los teclados, Randall Griffin en las maderas y Timothy Kotowich en la percusión. EL Trío debutó en 1980 en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas.


Rafael Barrios ("El Salón") y Eduardo Marturet


Jorge Pizzani ("El Bar") y Eduardo Marturet


Marcos Salazar ("El Patio") y Eduardo Marturet

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